Altivas, silenciosas y firmes, las chimeneas de Tomelloso se alzan como testigos del pasado industrial de una ciudad forjada entre viñas, alambiques y tradición. Estas torres de ladrillo no solo marcaron el paisaje urbano durante el siglo XX, sino que hoy representan uno de los legados más emblemáticos de la identidad local.
Un símbolo de la era del alcohol vínico
A mediados del siglo XIX y durante buena parte del XX, más de 100 fábricas de alcohol llegaron a funcionar en Tomelloso. Alimentadas por el vino excedente de las bodegas, estas destilerías requerían grandes calderas de leña o carbón, y con ellas, chimeneas de hasta 45 metros de altura para expulsar el humo de forma eficiente y segura.
Lejos de ser simples estructuras funcionales, muchas de estas chimeneas fueron auténticas obras de arte en ladrillo. Algunas se construyeron con diseños personalizados, adornos, formas geométricas o remates únicos, y en su mayoría fueron levantadas por dos grandes maestros: José Goig Lorente y Antonio Jareño.
Un recorrido por las chimeneas más emblemáticas de Tomelloso
A continuación, repasamos algunas de las chimeneas más representativas, símbolos vivos de una época de esplendor industrial:
Casajuana (1942 y 1951)
La primera chimenea construida en Tomelloso por José Goig, de 35 metros, y una segunda añadida por Antonio Jareño, forman un conjunto arquitectónico único perteneciente a la destilería Casajuana.
Torres (1944)
Con adornos en su parte superior, esta chimenea destaca por su elegancia. Obra también de Goig, se ubica en la antigua destilería de la familia Torres.
Vansa (1949)
Encargada por la familia Camacho, esta chimenea forma parte de las actuales instalaciones de la destilería González-Byass, que aún mantiene su actividad.
Espinosa (1950)
Originalmente de 25 metros, fue recortada a 22 por Antonio Jareño en 1992. Pertenece a una de las bodegas con mayor tradición familiar en la ciudad.
Peinado (1955)
Dos pequeñas chimeneas gemelas bien conservadas, junto a otra de diseño sobrio construida por Goig, recuerdan el legado de esta histórica marca de brandy, fundada en 1820.
Vinumar (1962)
Una original chimenea con base cuadrada y tronco octogonal, diseñada por Goig para el empresario Pablo Martínez, situada junto a la antigua vía del tren.
Fábregas (1964)
Obra maestra de la familia Jareño. Con más de 40 metros de altura y un curioso diseño «retorcido», se alza como una de las más bellas de Tomelloso.
EMPE (1964)
La más alta de planta cuadrada, sencilla en forma pero con cruces decorativas. Representa una transición entre las chimeneas funcionales y las más ornamentales.
Domecq (1970)
Una de las más destacadas de toda La Mancha. Fue construida por Goig para la destilería Pedro Domecq, con 35 metros de altura.
Eugenio Navarro (1985)
Última chimenea construida en Tomelloso. Erigida por Jareño como homenaje a otra desaparecida, funciona como salida de humos para una caldera doméstica.
Altosa
Pese a su estructura más frágil y delgada, esta chimenea sigue activa, perteneciente a una de las destilerías más importantes de España: Altosa.
Herencia viva
De las más de 100 chimeneas que llegaron a existir, hoy sobreviven unas 40. Muchas han sido conservadas gracias al interés de particulares, bodegas o instituciones, y otras han sido adaptadas a nuevos usos, manteniendo viva su memoria.
Las chimeneas no solo nos hablan de fuego y humo. Nos cuentan historias de trabajo, innovación, esfuerzo colectivo y una identidad manchega forjada con paciencia, ladrillo a ladrillo.
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